viernes, 4 de agosto de 2017

El futuro es la Educación Superior Virtual.



El nuevo papel de las tecnologías en la Educación Superior, específicamente  en lo relacionado con el mejoramiento de la calidad, la pertinencia, la equidad y la cooperación, nos ofrecen una promesa única de expandir la enseñanza para estudiantes presenciales, a distancia y con discapacidad, así como para facilitar la comunicación entre investigadores y profesores como nunca antes. Las aulas virtuales ya son consideradas por los universitarios como instrumentos esenciales para la internacionalización y contextualización, pues son un desarrollo intensivo de la sociabilidad en la educación superior.

En los últimos 10 años de América Latina, observamos el nacimiento y primeros pasos de la virtualización en la educación superior, hasta ir dando sólidos pasos que le han permitido ser vista como sinónimo de  nuevas posibilidades. Ahora lo fundamental y el mayor reto es la representación digital de objetos, procesos y fenómenos del mundo físico para llevarlos al plano académico a distancia y que éstos mantengan la motivación y el atractivo que pudiera mantener el docente en su plano físico. La clave es capacitarnos para manifestarnos en este nuevo espacio que le es propio de  esta modalidad y que se ha denominado desde hace tiempo como el ciberespacio. Esto es cierto pues la educación virtual se ubica en el tiempo y el espacio, lo que produce diferentes combinaciones que dan lugar a distintas modalidades de educación virtual que pueden articularse con la modalidad presencial-tradicional o desarrollarse en forma autónoma.

Las comunidades virtuales son como agrupamientos que han reproducido la sociabilidad  y que  ven en el ciberespacio y sus tecnologías como instrumentos ideales para la comunicación. En las nuevas comunidades virtuales de aprendizaje se promueve un paradigma interactivo de enseñanza y de investigación que favorece la cooperación y la comunicación a niveles nunca antes visto. Por esto la inversión y el fomento de la  comunicación mediante los diversos dispositivos y aplicaciones móviles, serán fundamentales en los próximos 10 años para alcanzar virtualización universitaria, y de igual forma el empuje de las comunidades virtuales de enseñanza serán las conductoras del aprendizaje permanente en la educación superior.

En ese sentido, se observa la creciente necesidad de que los responsables de la gestión universitaria tomen mayor conciencia de esta oportunidad y asuman un mayor protagonismo en el uso adecuado de la virtualidad en las labores diarias de gestión, investigación y formación. Ya que aún quedan por desarrollar muchos servicios de valor añadido en el área de los portales web de servicios, los sistemas de información analítica, las plataformas de formación virtual, etc.

Me decía un colega no relacionado con el mundo académico. “Ustedes lo que quieren es ahorrarse unos cuartos y de seguro bajará la calidad te lo apuesto”. Obviamente no lo pude convencer de lo contrario en ese momento,  pero luego de investigar aquí abajo dejo un análisis más detallado que entiendo si hubiera podido argumentar.  

En primer orden es más costoso diseñar y montar una maestría online que una presencial, y muchísimo más aún si fuese una licenciatura que tomaría más del doble de tiempo en concluirse,  pues requeriría mucho mayor carga tecnológica y más tiempo de preparación. Sin embargo, en nuestro medio se tiene la percepción errónea de que es más económica en relación a los costos. Las tendencias mundiales señalan que las maestrías virtuales tienen costos más altos, ya que se necesitan plataformas de banda ancha y personal adicional, entre otras cosas, para poder dar las  asesorías permanentes.

Una de las causas de principal resistencia entre los mismos gestores universitarios es el prejuicio cultural según el cual la calidad de los programas virtuales es inferior a la de los presenciales, y en segundo orden es el hecho de que estos últimos suelen ofrecer doble titulación (con universidades extranjeras), lo que los encarece y presiona los márgenes del punto de equilibrio para las aperturas.
En lo que respecta a los requisitos de los estudiantes, al menos tecnológicos, un estudiante necesita, entre otras cosas, conexión a Internet de alta velocidad, una computadora, preferiblemente con el más reciente sistema operativo; programas de audio y video, un buen back up físico y virtual (Dropbox, por ejemplo), audífonos y micrófonos, tableta, smartphone, software para videoconferencias y un buen manejo de redes sociales, para estar en permanente contacto con sus docentes y compañeros.

El mismo amigo me decía también -Rafa las maestrías virtuales no son para todo el mundo. Quien esté inscrito en una maestría virtual debe tener mucha disciplina y autocontrol y yo no la tengo, ni la tuve en mi época estudiantil, ni la tendré nunca-. En esto si estuve de acuerdo pues yo que participe en una experiencia a través de una maestría semipresencial pude vivir en carne propia como es el estudiante que se autogestiona literalmente todo, pues no tiene encima al profesor. Hay que leer mucho, ver muchos videos instruccionales, escribir bien y tener facilidad para expresar las ideas. También hay que saber trabajar en equipo para promover el trabajo que surge de la comunicación virtual con los compañeros y con el docente tutor. Es por esto que creo que no es para todo el mundo y queda espacio para que ambos modelos puedan convivir, pues tendremos personas con mayor aceptación y facilidad para la presencialidad y otras que pueden optar mucho más fácilmente por la virtualidad.

Lo que dijo mi amigo más arriba no deja de ser cierto en la imagen mental de muchos, aún se piensa que la educación en línea tiene menos contenidos y que la dedicación que se le debe brindar es menor que cuando se adelanta de manera presencial. Nada más alejado de la realidad. Los contenidos de una maestría virtual no solo son los mismos que los de una presencial, sino que además sus características obligan a los estudiantes a una mayor disciplina desarrollando competencias en la gestión del tiempo pues tienen que autogestionar el aprendizaje, construyendo cimientos más sostenibles a largo plazo que los de construcción tradicional en los que el docente simplemente les obsequia el conocimiento.

La mayoría de los estudiantes de la generación X y Y están liderando los cambios en su rol desde las aulas, los Milienials se adaptaron con extrema facilidad al nuevo paradigma, sin embargo para los Z deberá ser la Educacion Virtual el nuevo paradigma. Esta puerta abierta al futuro está representada aquí por estas nuevas generaciones y su habilidad especial para el manejo de las nuevas tecnologías de información y comunicación. La juventud es de por sí portadora del futuro, al igual que las nuevas tecnologías que dominan con tanta facilidad.  Es cierto que todo adelanto tecnológico genera desigualdades… y el desarrollo de Internet no es una excepción, sobre todo por ser el complejo tecnológico dotado de mayor velocidad de cambio e innovación y mayor diversidad de opciones de utilización y aplicación en toda la historia de la humanidad pero es por esto justamente que cambiar ya no es una opción, es una obligación.  

Sigueme en Twitter: @RafaelVargas79

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