Si al planificar la economía de
la casa, tu pareja te dijera que necesita RD$ 2500 para hacer todas las compras
mensuales del supermercado, seguramente te sorprenderías. Y no la tomarías en
serio, porque correrías el riesgo de que su error de cálculo en ese rubro
termine afectando otros gastos. Si un empresario de una pyme dijera que el año
que viene va a vender un 35% más, que la inflación será un tercio de la que
existe en este momento y que mejorará significativamente la calidad de sus
productos a la vez que rebajara sus precios, sus socios, empleados y hasta
familiares pondrían en duda su estabilidad mental. Sin embargo, esto es lo que
ocurre con el presupuesto de nuestra nación, todos los años y no pasa nada.
Realmente, hay que hacer muchos
esfuerzos para presupuestar tan mal
Y el problema no es de recursos.
Es de no saber qué hacer con ellos. Precisamente es por ello es que es tan
importante tomar en serio y tan rigurosamente el tema del presupuesto más
allá de un tema de complacencia política.
Nuestro liderazgo empresarial y
político no tiene claro a dónde va. A nivel estatal sólo sabe recaudar y
gastar, pero sin una noción clara de para qué. Pueden disponer de más recursos,
pero han perdido completamente la capacidad de brindar beneficios incrementales
en el tiempo para sus ciudadanos. Este es un problema medular de nuestra
sociedad. Y para comenzar a resolverlo debemos, como primer e imprescindible
paso, discutir el presupuesto de otra manera.
La presupuestación como parte del
proceso de planificación empresarial, es la forma que adopta la planificación operativa
anual de la empresa o de un país y tiene gran importancia para el desempeño incalculable
en todas las actividades que se ejecutaran, es el documento donde cuantificaremos
y garantizaremos los recursos necesarios para alcanzar los objetivos y las estrategias
a más largo plazo. Nos permitirá cuantificar los objetivos y metas de la
actividad productiva, económica y financiera.
La literatura especializada
recoge varias definiciones sobre presupuesto, expuestas por varios autores, en
las cuales se destacan cuestiones como:
¬Un presupuesto es un
artificio que permite a la dirección planear y controlar las actividades de una
empresa de modo que puedan realizarse sus objetivos en cuanto a ganancias y
servicios. (L. P. Alford, John R. Bangs y George R. Hagemann).
¬El presupuesto es un plan de
acción cuantitativo y auxiliar de la administración y el control y abarca todas
las fases de las operaciones (ventas, producción, distribución,
financiamiento). (Horgren C, 1971).
¬Un presupuesto es
primordialmente el esquema de un plan proyectado de acción de una empresa, para
un período definido. (Lang T, 1958)¬.
El presupuesto es un estimado
cuidadosamente preparado de las condiciones futuras de los negocios. (John J.W.
Neuner,).
Entonces, la presupuestación
es la formulación de planes para un determinado periodo, en términos numéricos,
pudiéndose afirmar que los presupuestos son estados de resultados anticipados,
en términos financieros, por lo que los presupuestos constituyen la expresión
en valor de los planes.
Conociendo entonces que los
presupuestos constituyen la expresión en valor de los planes, cuál sería la razón
de que el presupuesto de la nación sea formulado, revisado, promovido, e
implementado por todos los organismos y poderes menos por el Ministerio de Economía
y Planificación, el cual debe y tiene como tarea fundamental impulsar La
Estrategia Nacional de Desarrollo 2030 que es el fundamento conceptual de las
políticas públicas que se aplicarán durante los próximos veinte años mediante
los instrumentos del Sistema Nacional de Planificación e Inversión Pública y a
su vez nos define la Visión País de largo plazo, la cual se aspira alcanzar
para el año 2030.
Mientras los presupuestos sean instrumentos
para manejar el populismo político y estén a la discreción del Presidente y/o Congreso
de turno, estaremos como los carros chocones en las ferias, en un momento
acelerando para adelante y en otro para atrás y cada 30 segundos chocando con
alguien que también le pasa lo mismo… Lo urgente siempre será enemigo de lo
importante, y lo importante es que el país logre alcanzar las metas propuestas
para el 2030 y poder dejarle un mejor país a la generación siguiente. Políticos
abran y lean la Estrategia Nacional de Desarrollo, en sus rendiciones de
cuentas no hagan tantos poemas y solo díganle al pueblo como vamos de donde deberías
estar, que nos quedamos atrás de lo que habíamos planificado para estar y en
cuales de las metas estamos por delante, que tanto sirvió el incremento de un
presupuesto X o Y para impulsar un objetivo que estuvo rezagado en años
anteriores y cuáles serán los próximos objetivos descritos para los próximos años
en nuestro plan.
Lamentablemente las encuestas en
nuestro país solo son políticas y además manipuladas para el que la ordena
hacer pero si hiciéramos una encuesta nacional me quedaría corto afirmando que
el 90% de la población no conoce que tenemos un Plan de Nación al 2030 con
metas muy claras cada 4 años, cada 10 y a los 20… y eso es penoso ya que no se
puede exigir lo que se desconoce.
Sigueme en Twitter: @RafaelVargas79
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