"Son los sentimientos y supuestos que determinan en gran medida la perfección de los empleados respecto de su entorno, su compromiso con las acciones previstas y, en última instancia su comportamiento...” Keith Davis, Comportamiento humano en el trabajo. Mc. Graw Hill
Definimos entonces que una "actitud" de un
empleado puede considerarse como la disposición para actuar de un modo más que
de otro, en relación con factores específicos relacionados con el puesto.
Debemos tener claro que toda la gente tiene sentimientos y opiniones, y
continuamente los actualizan. La actitud de un empleado en relación a su institución
se propaga rápidamente pues al compartir sus sentimientos afectaran también el
comportamiento y el desempeño de otros.
Todos hemos escuchado colaboradores con la
siguiente actitud:
· ¡El cliente siempre exige demasiado!
· Estoy loco que me boten!!!
· Aquí nadie me valora…
· No se pueden encontrar empleados de calidad en ninguna parte.
· ¡Simplemente no saben lo que están haciendo aquí!
· Yo estoy haciendo todo el trabajo en este equipo. ¡Nadie hace su parte! (esto lo piensan todos dentro del equipo…
· Estoy harto de trabajar aquí…
· Yo merezco más, mucho más!!!
Hay actitudes que dicen en voz alta: “no me
importa este trabajo”, “no me interesa lo que hago”, o, peor aún, “no soy bueno
haciéndolo”. Estas actitudes impactan negativamente en nuestra carrera y en
nuestras relaciones interpersonales y le quitan todo el brillo a nuestra marca
personal. Es esta marca personal la que debemos cuidar pues una vez la dañamos,
nadie quiere trabajar con el negativo, lento, cómodo, irrespetuoso, hipócrita o
simulador, características básicas de defensa de las personas con mala actitud.
Las aptitudes siempre la podrás aprender y
desarrollar con el tiempo, pero tu Actitud es una decisión personal que tomas
cada día, y esta puede dañar tu marca personal de forma permanente.
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@RafaelVargas79
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