Si
la seguridad, la lealtad del cliente, la reducción de costos y la
innovación son los objetivos principales de la compañía, ¿quiere eso
decir que TODOS Y CADA UNO de los que trabajan en ella deberían
considerarlos como sus propios objetivos principales? ¿Los Scorecards
personales deben ser versiones en miniatura de los corporativos?
Pensemos
en la seguridad. Supongamos que reducir el tiempo perdido por lesiones
es un objetivo corporativo: ahora bien, imagine lo que sucedería si todo
el mundo tuviese que medir su propio tiempo perdido por lesiones. ¿Qué
sentido tendría? ¿Acaso una lesión o accidente provoca la misma pérdida
de tiempo para todos los empleados o lo hace en algunos más que en
otros? ¿Todos los integrantes de la corporación están expuestos a
accidentes de la misma forma? ¿Todo tipo de empleado tiene que trabajar
de la misma manera para mejorar la seguridad? Por supuesto que no.
Sin
embargo no podemos simplificar o reducir la importancia de integrar
ciertos KPI corporativos a las metas individuales, en especial cuando se
sigue una metodología de integración en cascada para asegurarse la
efectividad del proceso de creación de valor y medirlo a nivel tanto
individual como corporativo.
En
lugar de simplificar demasiado el proceso, siga estos cuatro consejos
clave para asegurarse de que lo que se mide a nivel individual sea
significativo para ellos y mantenga, a su vez, una fuerte conexión con
los objetivos corporativos:
Clave Nº 1: Evite crear KPI duplicados en cascada, en su lugar hágalo creando una cadena de causa-efecto.
La
metodología Causa-Efecto nos puede orientar para crear los KPI que
realmente son necesarios para alcanzar los objetivos. Por ejemplo si uno
de los objetivos a nivel corporativo es la lealtad del cliente,
pregúntese ¿qué hace que los clientes sean leales? a fin de determinar
el primer nivel causa-efecto de la cascada. Puede que obtenga enunciados
como: calidad de nuestros productos y servicios, cumplir con lo
prometido o resolver los problemas reales de los clientes. Derive
en cascada este objetivo al siguiente nivel (por ejemplo, a los
equipos), pregúntese: ¿qué se debe hacer para que la calidad de nuestros
productos y servicios sea muy evidente para el cliente? Siga esta línea
de razonamiento hasta llegar a los individuos y así podrá determinar su
aporte a la creación de valor sin duplicar los KPI.
Clave Nº 2: Derive en cascada únicamente los KPI que potencien mejor el esfuerzo para alcanzar el objetivo corporativo.
Sólo
algunas de las áreas de la organización tendrán un impacto realmente
significativo sobre el objetivo corporativo. El sector de Operaciones,
por ejemplo, suele tener un impacto mayor en temas relacionados con la
seguridad y la entrega a tiempo. Por su parte, el área de Marketing
influye de forma decisiva en los clientes que se desea atraer. Siga
preguntándose ¿dónde se obtiene el mejor provecho?
Clave Nº 3: Dibuje la cadena de causa-efecto en cascada para crear un mapa estratégico.
De
esta forma, será más fácil poner a prueba la lógica de la cadena de
causa y efecto y comunicar a toda la organización cuáles son sus puntos
importantes y por qué. Los mapas reúnen todos los elementos en juego
para que pueda tener un panorama completo de la situación en lugar de
ver las piezas por separado. Además, le permitirán ver algo más que la
derivación en cascada: ¡podrá ver la cadena de colaboración!
Clave Nº 4: Comprometa a las personas en el proceso de creación de valor al alinearse con los objetivos corporativos.
Para
todos nosotros, es más sencillo encontrar sentido a las cosas cuando
participamos en su descubrimiento y creación. Las personas que trabajan
en su organización no sólo tienen las mejores ideas sobre cómo pueden
contribuir con su esfuerzo a los objetivos de la compañía, sino que
además, aceptarán de mejor grado estos objetivos si participan.
sigueme en Twitter: @RafaelVargas79
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